sábado, 20 de septiembre de 2014

El mundo es un aula virtual

Isaac Villamizar
Parece que el mundo se ha convertido en una inmensa aula virtual. Y nosotros, los educadores, nos corresponde entenderla, administrarla y hacerla realidad con nuestros participantes. La virtualidad cubre todas las áreas del conocimiento. Influye en las actitudes y en los aprendizajes. La información y contenidos, en este ambiente, se crea, moviliza, almacena, recupera y renueva permanentemente. Esta información es ubicable desde cualquier equipo y lugar, en ambientes formales e informales.

Con estos retos no podemos sino esperar que tan extraordinarias herramientas puedan sernos tan útiles, necesarias y favorables en la difusión del conocimiento en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo demás, como multiplicadores de estos instrumentos, la propia universidad se reinventa y propicia la apertura de un mundo de posibilidades.

En un ambiente virtual de aprendizaje el entorno está mediado por la tecnología, lo que transforma la relación educativa. En este escenario virtual la acción tecnológica facilita la comunicación y el procesamiento, la gestión y la distribución de la información, agregando a la relación educativa nuevas y amplias posibilidades para el aprendizaje. En la educación virtual se representan en forma digital los procesos y los objetos asociados a la relación enseñanza-aprendizaje, a la investigación  y gestión. El usuario puede manipular los objetos con el soporte de Internet. Los participantes pueden estar en el mismo espacio o en espacios diferentes; pueden interactuar con sincronía, es decir, en tiempo real, o con comunicación asincrónica o diferida, es decir, en tiempos diferentes. Como se puede apreciar, los entornos virtuales de aprendizaje son instrumentos de mediación que posibilitan interacciones entre los sujetos aprendices y median la relación de  éstos con el conocimiento, con el mundo, con la gente y consigo mismos.

Un aula virtual facilita las posibilidades de acceso a material digital e hipertextual. Particularmente, se disponen materiales didácticos múltiples como textos, imágenes, videos, audios, animaciones, simulaciones, software, hipertextos, hipermedios, glosarios, entre otros. En la educación virtual el estudiante tiene libertad para orientar su acción, pues amplía su concepción del qué, dónde y con quiénes se puede y es necesario aprender. En el aula virtual se aprende con la tecnología y se aprende de la tecnología. Esta relación con la tecnología también genera efectos cognitivos, porque hasta se modifican las estrategias de pensamiento, sus formas de representación, las estrategias de metacognición, la cosmovisión y ciertas habilidades de procesamiento y conocimiento de la información, apoyando y organizando el proceso de aprendizaje.

La educación actual y de calidad afronta múltiples retos. Uno de ellos es seguir dando respuestas efectivas a los profundos cambios sociales, económicos y culturales que ya vive la sociedad de la información. El mundo virtual genera un enorme interés en todos los ámbitos del quehacer humano. Su utilización con fines educativos, sin duda, continúa siendo un campo abierto a la reflexión y a la investigación.

La universidad de plenitud

Isaac Villamizar
Tenemos una sociedad en vertiginosa aceleración con los cambios científicos y tecnológicos. La globalización es un paradigma que se mantiene, con el conocimiento surcando las redes de manera síncrona y asíncrona. Varias organizaciones tradicionales transmutan hacia organizaciones digitales. La generación, manejo y difusión del saber potencia la productividad y el poder. En fin, la mente humana, el intelecto, la creatividad, son fuerzas productivas directas.

A pesar de lo anterior el contrato social se debilita, los derechos humanos son vulnerados aún, la justicia social y la solidaridad están mediatizados por intereses nada éticos. Los países en desarrollo no salen de la pobreza. Pero debe haber un catalizador, un agente social, que transforme la amenaza en confianza, la crisis en crecimiento, la marginación en participación activa, los paliativos económicos en prometedor desarrollo integral, la pobreza dolorosa en bienestar biopsicosocial. Uno de esos actores es la universidad. Porque la educación debe convertir a este humano angustiado en portador de plenitud, en un ser trascendente y renovador. No hay otra. La universidad ante la complejidad de estos retos se inviste de una tremenda responsabilidad social. La universidad debe estar en capacidad de interpretar los problemas polifacéticos, con sus dimensiones sociales, económicas, políticas, científicas y culturales. Pero a la vez debe generar respuestas adecuadas para enfrentarlos. La universidad debe tomar un paso al frente para asumir el liderazgo social en materia de creación de conocimiento para abordar con éxito el insospechado futuro.

Pero la universidad no puede ofrecer educación como un bien negociable a intereses, sin una patria dispuesta a cambiar la cultura de los antivalores y en un contexto de permanente conflicto. La educación universitaria es un bien público de interés social, es un derecho fundamental del ciudadano y una obligación del Estado. Por ello, el propio Estado deber reconocer, apoyar, cooperar con la universidad en el logro de estos fines. Pero no puede ser una educación universitaria desprendida de calidad. Si se mide sólo cuantitativamente la incidencia universitaria y sus indicadores, están mal diseñados. El Estado no puede evaluar sus resultados en el sistema universitario únicamente con la expansión de la matrícula y el inventario de los diplomas.

Es urgente que la educación universitaria ofrezca respuestas oportunas y de calidad a las exigencias de esta sociedad emergente, a las demandas del sector productivo, a las ineludibles imposiciones de la realidad científica-tecnológica. Es insoslayable que la educación universitaria coadyuve en la edificación de caminos de sana convivencia, de rutas hacia el respeto absoluto de la solemne dignidad de la persona humana y a su realización absoluta, con preeminencia sobre cualquier otro valor social.  El destino del mundo está asegurado en una universidad con este perfil, en una universidad donde haya diálogo ruidoso, en el que los universitarios se permitan la construcción de pareceres diferentes, donde se respete la institución como espejo crítico de la sociedad y del propio Estado. La universidad sólo estará en ese liderazgo cuando el conocimiento sea exigente, inacabado y pleno de sentido. Si la universidad de calidad está presente permanentemente en debates públicos, brinda servicios pertinentes a la sociedad, es consultada y participa en el manejo de los desafíos, será la verdadera líder de la transformación y plenitud.

sábado, 30 de agosto de 2014

¿Cómo se consigue alimento y agua en Corea del Norte?

Isaac Villamizar
En un gobierno comunista ideal, los alimentos, al igual que todos los recursos materiales, son propiedad del Estado y se distribuyen a todas las personas por igual. Sin embargo, la realidad no siempre ha reflejado este ideal. Cada gobierno comunista ha implementado diversos sistemas para distribuir los alimentos. Una de las mejores maneras de entender estos sistemas es investigando los diferentes gobiernos comunistas individualmente.

Me di a esa tarea y en mi investigación en Internet comprobé que en sólo dos países del mundo persiste un sistema de racionamiento de alimento para la población: Cuba y Corea del Norte, ambos con gobiernos comunistas. China y la antigua URSS, ante su total fracaso, lo eliminaron. Como tanto se ha hablado de la libreta de racionamiento cubana, preferí dedicarme a buscar la información de Corea del Norte y aquí se las presento:

En Corea del Norte, las raciones de arroz se recortaron por primera vez en 1973. Quien recibía 700 gramos al mes empezó a recibir 607. En 1987, la ración cayó a 547 gramos. El gobierno de Corea del Norte nunca ha llamado a estos recortes por su nombre. Estas disminuciones de las raciones de arroz han sido llamadas “donaciones voluntarias” al gobierno. En tiempos de escasez, el hambre se convierte en la última de las ofrendas de los ciudadanos a un gobierno que no puede garantizar la disponibilidad de alimentos.

El racionamiento también aplica para la soya, los huevos y otros productos básicos. La carne se distribuye unas pocas veces al año. En otoño, ocasionalmente, se distribuyen manzanas y melones. Corea del Norte no se ha recuperado de la hambruna de la década de los noventa cuando, se calcula,  murieron de hambre dos millones de personas, aunque el Estado reconoce sólo la pérdida de ciento cincuenta mil vidas.

El gobierno impuso el racionamiento de alimentos, que estaba destinado a proporcionar comida gratis a toda la población. Sin embargo, debido a la escasez de víveres, en repetidas ocasiones, como se aprecia,  el gobierno redujo la cantidad de estas raciones, hasta que el sistema se derrumbó en 2004.  Aunque algunos alimentos siguen siendo racionados por el gobierno en las grandes ciudades, la mayoría de la gente tiene que conseguir comida pagando por ésta, a pesar de los salarios extremadamente bajos. Corea del Norte ha tenido dificultades para alimentar a su población en reiteradas ocasiones y, a veces, ha dependido de la ayuda extranjera para conseguir alimentos y proyectos de saneamiento de agua.

En la actualidad, un tercio de los niños de Corea del Norte padecen graves problemas de desnutrición debido a que el régimen genocida que lleva las riendas del país ha reducido drásticamente la cantidad de alimentos que proporciona a sus ciudadanos con los cupones de racionamiento, que han pasado de aportar 1.400 calorías diarias a tan sólo 700 (lo recomendable es ingerir entre 2.000 y 2.500 calorías cada jornada).
Corea del Norte es gobernada férreamente por el imberbe Kim Jon Un, quien cree que lanzar ataques nucleares a Occidente es una gracia de videojuego y que lleva en sus genes las barbaridades de su padre dictador. La pregunta es: ¿Será una gran hambruna la que le espera al tercer país del mundo, que ya en manos del comunismo, y con otros loquillos gobernando,  quiere imponer un sistema biométrico de captahuellas para dominarnos con el racionamiento de comida?



HAMBRUNA INFANTIL
EN COREA DEL NORTE

sábado, 23 de agosto de 2014

Desintegrados en la frontera

Isaac Villamizar

Ejemplo envidiable de integración y de libertad de circulación entre fronteras es la Unión Europea, con 28 países miembros actualmente. Es una comunidad política de derecho, que propicia, acoge y practica la integración, la gobernanza, el desplazamiento libre y el respeto común de los derechos humanos. El sistema comunitario jurídico y político europeo es único en el mundo, con una política exterior común y una cooperación judicial, policial y aduanera de primer orden. Otra de sus manifestaciones peculiares es la ciudadanía europea, que implica el derecho de sus ciudadanos a circular y residir libremente  en el territorio de la Unión e, incluso, la concesión de este derecho a los nacionales de terceros países que residan legalmente en el territorio de un país miembro. Este derecho europeo, que tiene su propio estatuto, se basa en el Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según el cual toda persona tiene derecho a circular libremente y a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a él.

Para que un Estado europeo  se incorpore a la Unión debe cumplir una serie de condiciones económicas y políticas, entre las que destacan: tener instituciones estables que garanticen la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y el respeto a las minorías; y la existencia de una economía de mercado viable y la capacidad para hacer frente a la competencia y a las fuerzas del mercado dentro de la Unión. Este conglomerado es, en su conjunto, la primera potencia  económica del mundo, superando a los Estados Unidos. El mercado interior es una combinación de unión aduanera y zona de libre comercio. De esta manera, se definen los mismos aranceles para comerciar hacia afuera, anulando entre ellos  los aranceles en frontera, y permitiendo el libre tránsito de capitales y servicios, como también la libertad de establecimiento de las empresas. La Eurozona permite que 18 Estados miembros, con  una política monetaria seria, utilicen el Euro como moneda única, manteniéndose la estabilidad de precios y preservando el poder adquisitivo.

Yo he tenido la fortuna de circular libremente por muchos países de la Unión Europea. Lo he hecho conduciendo vehículo automotor por autopista o carretera nacional, en tren, en avión, navegando en ríos como el Rhin, el Elba o el Danubio. He pasado de un país a otro sin darme cuenta de ningún control de aduana y no me han pedido pasaporte sino para ingresar y salir de Europa, pero nunca dentro de la Unión. En las carreteras no hay alcabalas, sino  peajes electrónicos en algunas autopistas, sin personal alguno ni guardias. Uno puede comprar el mismo artículo o recibir  similar servicio en cualquier parte de la Unión al mismo costo. Eso es lo que yo llamo la verdadera integración.
En la zona divisoria colombo venezolana, vivimos la frontera más activa del mundo. Sí, es la frontera más activa en desintegración, la más activa en abuso de controles ineficientes, la más activa en corrupción de órganos de seguridad y resguardo fronterizo, la más activa en inseguridad, la más activa en irrespeto de los derechos humanos, incluida la libre circulación, salida y regreso al país. Todos esos organismos multilaterales de Unasur, Mercosur, Can, Alba, Celac y similares no son sino pura demagogia internacional, centro de sometimientos políticos y económicos al mejor postor. Si el absurdo, ilegal y abusivo cierre nocturno de la frontera colombo venezolana fuera efectivo, ello quiere decir que ya las tiendas, abastos, supermercados, mercados populares y establecimientos de artículos de línea blanca estarían abarrotados de los productos venezolanos y ya no hubiera ni un sólo vehículo en cola para surtir combustible. ¿Ello ha ocurrido? Este es un gobierno nacional y regional cuya única integración es la mentira y la corrupción.


martes, 22 de julio de 2014

¿Pobres pero felices? I don´t think so

Isaac Villamizar

Cómo no vamos a tener la inflación más alta si el gobierno se ha dedicado a hacernos más pobres? No es de extrañar que The Economist nos abra los ojos con la inflación interanual del 60.9%, y que con el estudio “Indice de Miseria Internacional”, realizado por el Instituto Cato, se demuestre que Venezuela es el país más miserable a nivel mundial, con un nivel de miseria de 79,4. Esto se lo debemos a unos dirigentes chavistas que desde la época de su comandante eterno, galáctico y supremo, se dieron a la tarea, alevosa y planificada, de mantenernos a todos los venezolanos en la miseria, en la opresión económica, en la catástrofe, en la desventura humana, adornando su pseudo gobierno con paños tibios de limosnas sociales. Los incautos e ignorantes se tragaron el cuento que esta era una revolución para hacernos el país más feliz del mundo. ¿A quién le cabe en la cabeza que vamos a estar pletóricos de dicha cuando no hay ni papel higiénico? Sólo a los que están inoculados, con tendencia irreversible, de la ponzoña castro comunista, que a los enchufados de este gobierno le sirve de maravilla para continuar con sus fechorías de corrupción y robo descarado del erario público.

No podemos ser ricos ni felices, sino pobres y miserables, cuando el salario ni es digno, ni es suficiente, ni cubre las necesidades básicas, materiales e intelectuales de ningún trabajador, tal como postula la Constitución. No podemos ser ricos ni felices, sino pobres y miserables, cuando la propiedad privada es desconocida por una propiedad colectiva, por una dirección comunitaria que ha llevado al más notorio fracaso a las empresas de gestión comunal, a los fundos zamoranos, a las compañías expropiadas; cuando las edificaciones que antes eran asiento de prósperos comercios, la confiscación arbitraria los convirtió en guetos derruidos, en refugios insalubres y abandonados, en la descarnada cara de la revolución inepta.

No podemos ser ricos ni felices en una trastornada economía de controles absolutos, que no permite el libre desenvolvimiento de la riqueza, de la actividad productiva y generadora de empleo. No podemos ser ricos ni felices cuando a las industrias les racionan las divisas y les cierran el impulso del desarrollo integral, con la supervisión y abusos del Ministerio del Trabajo, del Seniat, del Inpsasel, del Seguro Social y de todas esas Superintendencias burocráticas, que las someten a los más férreos controles y sanciones. ¿Cómo se puede generar así una justa, adecuada, suficiente y plena distribución de la riqueza? Será la riqueza para los bolsillos de la corrupción, porque a los venezolanos comunes no nos llega esa felicidad oficial tan disfrazada.

No podemos ser ricos ni felices, sino pobres y miserables, cuando estos políticos fracasados del chavismo han quebrado la principal empresa del país, transformándola desde una de las más prósperas industrias del mundo, dirigida por los mejores expertos, hacia una pulpería, bodega y tarantín que, en el proceso final de producción petrolera, ha entregado nuestro principal insumo, tanto en la Faja Petrolífera, como en los barcos cargueros, a países que nos han succionado con puras esperanzas a cambio.
Los premios Nobel Edmund Phelps, Joseph Stiglitz y Amartya Sen han asegurado que una buena economía es aquella que permite cumplir con la necesidad de obtener una buena vida para las personas, de logros y de crecimiento personal. En una buena economía se desarrollan talentos y capacidades y todos logran su autorrealización. Yo, de verdad, no creo que esto ocurra hoy en Venezuela.

viernes, 6 de junio de 2014

Exabrupto judicial contra la Unet

*Isaac Villamizar

La Sala Electoral del TSJ ha cometido un exabrupto judicial contra la UNET. El 14 de mayo de este año ha dictado una sentencia con escandalosas violaciones al ordenamiento jurídico y a principios constitucionales y legales, que perjudican ostensiblemente la imagen del Poder Judicial, la paz pública y la institucionalidad democrática, así como la autonomía universitaria, principio de jerarquía constitucional. Estas actuaciones irregulares son calificadas así por la propia Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, en su Artículo 107, y por la propia jurisprudencia reiterada de la Sala Constitucional.

En el año 2012 la comunidad universitaria unetense celebró con gran fiesta democrática, apegada a la ley y con una masiva participación protagónica e inédita en el mundo universitario, dos procesos electorales para elegir  a sus autoridades y decanos. Lo hizo bajo un Reglamento Electoral, el único en su especie en la educación superior, aprobado por el Consejo Universitario, bajo la autonomía normativa y con una amplia discusión de los sectores llamados votar, esto es, profesores, estudiantes, administrativos, obreros y egresados. Todos ellos, tanto electores como candidatos, aceptaron las reglas establecidas para regir los comicios universitarios. En una relación ponderada de acuerdo a las funciones que cumple cada sector de la comunidad, y bajo el principio constitucional de la igualdad por diferenciación, “conforme al cual son posibles soluciones diversas para atender a individuos que se encuentran  ante circunstancias diferentes”, ampliamente aceptado en la doctrina vinculante de la Sala Constitucional, el voto de cada elector tenía un peso específico, orientado hacia la equidad. Un grupo minúsculo, que le ha hecho un grave daño a la institución universitaria, demandó la nulidad de esa valoración del voto, y la Sala Electoral, en faltas de inmotivación, incongruencia y errónea interpretación de la ley, ha señalado que el voto debe ser “nominal”, sin explicar, con razonamiento alguno, el por qué de ese criterio. Con esta sentencia, el voto de los profesores, administrativos y obreros, que hacen vida permanente en la institución universitaria, y que representan una población electoral pequeña, se pierde en el voto masivo de estudiantes y egresados, con actuación temporal en la universidad. Esto en nada evidencia una  participación plena y en igualdad de condiciones, y nunca podría representar el reconocimiento del mismo valor para todos los electores.

Aparte de esta incorrección, la Sala Electoral, incurriendo también en incongruencia y extra petita, es decir, decidiendo sobre un asunto no sujeto a la controversia judicial, a pesar de anular el criterio proporcional adoptado por la UNET hace dos años, en la misma decisión lo ordena considerar en parte, para una nueva totalización del voto “nominal”.  De igual forma, deroga tácitamente 17 artículos del Reglamento Electoral, que regulan un nuevo proceso electoral, asunto que tampoco estaba en discusión, arrogándose la facultad reglamentaria del Consejo Universitario. Y para rematar semejante desatino, la Sala Electoral, por una vía irregular, sin ser competente para ello, deja sin efecto la designación hecha por el Ministro de Educación Universitaria el 21 de febrero pasado, que  ratificó la elección de autoridades y decanos de hace dos años.

Pero la propia Ley Orgánica del TSJ y la reiterada jurisprudencia ofrecen los mecanismos para que la Sala Constitucional se avoque al conocimiento de estas causas y ponga orden ante tanta barbaridad judicial. Eso es lo que está accionando la UNET y es lo que le solicita a la Sala Constitucional, no sólo la comunidad unetense, sino la sociedad tachirense y la institución universitaria venezolana, para uniformar un criterio jurisprudencial, en aras de salvaguardar la supremacía de la Constitución y el interés democrático general.

*Consultor Jurídico de UNET