lunes, 15 de mayo de 2017

En Palmira ese muerto hubiera podido ser yo


Isaac Villamizar
San Cristóbal, 15 de mayo de 2017

Maduro, eres un desgraciado genocida
Maduro, no vas a tener vida suficiente para pagar por tus crímenes. Aparte del repudio que ya te has ganado tanto en Venezuela, como en los ya incontables pronunciamientos oficiales de gobiernos y organismos extranjeros, vas a pagar muy caro tu inmensa crueldad y tu irresponsabilidad. Más aún tu conducta genocida principalmente hacia los jóvenes.
No sé quién era Luis Alviarez, ese muchacho muerto esta tarde la Plaza Bolívar de Palmira, Municipio Guásimos, Estado Táchira. No sé si era un buen muchacho o un mala conducta. Sólo sé que era un joven con una esperanza de vida como todos los muchachos. Es muy posible que si estaba protestando, su causa era justa, como la ha sido la de esa gran mayoría de compatriotas que no queremos tu régimen asesino, corrupto y violador de derechos humanos, y que nos estamos jugando quizá la última carta para que la libertad triunfe.
Sabes Maduro, ese muchacho que tus esbirros mataron hoy en Palmira, pude haber sido yo. Mis recuerdos cuando vivía en Palmira son hermosos. Yo de niño me la pasaba casi todos los días en esa Plaza Bolívar de Palmira, junto con con mi hermana. En Navidad disfrutábamos de patinar por los andenes de la plaza y de corretear con los famosos disfrazados. De 17 o 18 años, edad de Luis Alviarez, era casi seguro que los fines de semana un buen grupo de panas del pueblo nos sentáramos en los bancos de la plaza sólo a disfrutar de una buena conversa, la que duraba hasta la madrugada. Y cada quien se iba a su casa solito por esas calles, sin temor de ninguna naturaleza. Hicimos travesuras en los alrededores. Recuerdo que algunos frutos de los árboles de la plaza los recogíamos y se los tirábamos a las puertas cerradas de la Policía, sólo para despertarlos de sus sueños. Es esa misma Policía, con las mismas puertas,  de donde salió hoy algunos de tus esbirros para acabar con la vida de Luis Alviarez.  En nuestro caso, tirábamos la fruta y corríamos desaforados a escondernos. Posiblemente si nos hubieran agarrado alguna vez en la travesura, pues nos hubieran metido al calabozo hasta el otro día, en la espera de que nuestros padres nos fueran a buscar. Pero nunca ocurrió.  Travesuras de chamo, que nunca hicieron daño. Y que nunca obtuvieron respuesta de muerte, como sí ocurrió hoy.
Si yo no tuviera 57 años sino 17 o 18, como Luis Alviarez, ese muerto hubiera podido ser yo.
Por eso, Maduro, te aseguro que en lo que a mí respecta, voy a seguir luchando, a mi manera, por esa libertad, voy a seguir escribiendo, orientando, enseñando, hablando en la radio, con más contundencia quizá. Porque ese muchacho muerto hoy pude haber sido yo. Y no quiero, no me da la gana, que hayan más jóvenes muertos en Venezuela. No te mereces ser Presidente, sino estar sino pagando tus fechorías, junto con los forajidos que te acompañan en esta represión al pueblo y a los jóvenes. Eres un desgraciado genocida. Y la historia ya nos ha enseñado dónde y cómo terminan ustedes. 

No hay comentarios: